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sábado, 30 de enero de 2010

CAOSMOS

Hoy he querido incluir en este post una obra propia titulada Caosmos. Concretamente se trata de una composición para música e imagen creada en el año 2007. Ésta es una de esas obras iniciadas en el conservatorio, como trabajo de clase, que empezó siendo una pieza para la asignatura de música electroacústica y que, en un principio, constaba únicamente de música.
Con el tiempo, acabé pasándole el material musical a mi compañero del grupo Fusa Obtusa, Juan Serrano, y él empezó a idear una serie de imágenes a partir de la música y de una serie de elucubraciones que ambos fuimos elaborando vía internet (pues nos separan bastantes kilómetros de Valencia a Granada como para poder reunirnos en persona frecuentemente). Todas nuestras ideas giraban en torno a la relación entre caos y cosmos, cuya mezcla da título a la obra.No voy a dar pistas sobre lo que a nosotros nos inspiró el tema del caos y el cosmos en aquel entonces. Os dejo sólo el fruto de todos esos pensamientos (que no fueron pocos).

video

Después de ver el vídeo, me gustaría que fueseis vosotros los que dejaseis vuestra propia percepción (no tiene por qué ser una reflexión extensa de todo lo que os venga a la mente, puede ser una palabra, un recuerdo, una sensación, cualquier cosa que os sugiera la música y la imagen). LIBERTAD ABSOLUTA!
¿Alguien se atreve a romper el hielo?

viernes, 22 de enero de 2010

La mirada roja

“¡Trabajar! ¡Entusiasmo! ¡Estrujarse el cerebro! ¡Masticar, devorar, tragar, revolver! ¡Deliciosos dolores del parto! ¡Partir el pincel, o mejor, perforar el lienzo. Pisotear los tubos de color”
(Max Pechstein, 1920)

Hoy voy a hablar sobre un cuadro expresionista pintado por el compositor Arnold Schönberg que se llama La mirada roja.
Schönberg empezó a pintar en 1907, cuando su visión musical avanzaba hacia la música atonal. Si intentamos analizar este cuadro dentro de su contexto, le encontraremos el sentido que se merece, pues muchas veces tratamos de ver el arte sólo desde la experiencia estética que abarca el concepto de “feo” o “bonito” , sin tener en cuenta la época o la corriente artística en la que se halla inmersa la obra.
Lo realmente importante en este cuadro es la mirada expresada a través de los ojos, ya que Schönberg afirma: “Nunca he visto rostros, sino sólo sus miradas, pues miro a los hombres a los ojos”. Es por esto por lo que, desde mi punto de vista, nos encontramos con mezclas de colores que quedan prácticamente difuminados, excepto el interior de los ojos y el color rojo de su alrededor, que es el centro de atención y el nombre del color que da título a la obra. Esta mezcla de colores guarda relación con el tipo de música atonal y el posterior dodecafonismo inventado por Schönberg, en donde los doce sonidos cromáticos tienen igual importancia en las obras en las que aparece una serie de doce notas. Esta pintura, para mí, también es plenamente cromática, ya que ningún color aparece puro en sí mismo, sino que observamos unas capas encima de otras, incluso por debajo del rojo que es el color predominante de la mirada.
Hemos de tener en cuenta que el expresionismo no es realmente un estilo sino que se trata, más bien, de un movimiento del siglo XX que busca la provocación, que se rebela contra el mundo pre-existente en busca de un nuevo mundo que rechaza lo establecido.
Míremos el arte con la mirada que le corresponde y podremos conseguir que cale en nosotros.
Por cierto, ¿tenía Schönberg una mirada roja?


¿Y vosotros? ¿Cómo es vuestra mirada?

domingo, 17 de enero de 2010

Concierto en la Marina Alta

El sábado estuve en un concierto de música coral en un pueblo de la Marina Alta llamado Benissa. Los coros participantes eran tres, el último de ellos el del propio pueblo (Benissa). Si analizamos el repertorio de los tres coros, nos encontramos con tres propuestas totalmente diferentes por parte de cada agrupación.
El primer coro nos presentó un repertorio variado, con una habanera, un tango, un espiritual negro y algún bolero con acompañamiento de piano. El segundo coro se decantó plenamente por la música tradicional valenciana, junto con una canción de Serrat y un espiritual negro en inglés.
Por último, el coro de Benissa combinó el idioma francés y el inglés con obras de Los chicos del coro (Coulais) y dos obras de John Rutter, todas ellas acompañadas de piano.
Respecto a la plantilla, nos encontramos ante un primer coro con diversidad de voces (voces masculinas y femeninas de personas con distintas edades y dos voces blancas) y acompañamiento de piano en las últimas obras. En el segundo coro predominaba la edad avanzada de sus componentes, con un trasfondo de vibrato típico de las voces de personas mayores.
Y en el último coro (con variedad de edades entre sus componentes y una soprano solista) el sonido del piano facilitaba el mantenimiento del tono y confería una fuerza especial a sus canciones, junto con la nitidez de la voz de la soprano solista que, en ningún momento, nos regaló vibratos innecesarios (lo que es de agradecer).
En conclusión, el poder disponer de componentes de distintas generaciones en una agrupación coral puede ser interesante para el equilibrio del conjunto, si bien esto no es siempre fácil de conseguir y cada coro debe tratar de encontrar ese equilibrio en la medida de sus posibilidades.

lunes, 11 de enero de 2010

Sobre fotografía (II)

Hoy vuelvo a hablar de fotografía. Dando una vuelta por uno de los espacios de mi compañero del grupo Fusa Obtusa, Juan Serrano, me encuentro con una fotografía que me llama bastante la atención.
La imagen es la siguiente:


Lo primero que me viene a la mente tras observar esta fotografía es el contraste entre realidad y ficción, unidos para dar lugar a un todo que nos hace olvidar cuál es la parte real y cuál la ficticia.
Observamos que sobre la veleta del tejado se ha posado una cigüeña. La cigüeña es tan real como las tejas y el material de la veleta, pues no sería extraño encontrarnos con esta imagen en nuestra vida cotidiana, en un lugar donde haya cigüeñas, claro está. Sin embargo, el montaje nos abre un mundo imaginario y fantástico que va más allá de la belleza de lo plenamente natural. Si la cigüeña no apareciese como un dibujo, con trazos geométricos sobre su cuerpo, valoraríamos la realidad de un momento concreto captado por la cámara, la belleza de un animal vivo en la cima de un edificio rural en un instante de su vida. Al tratarse de la representación de una cigüeña, los espectadores nos encontramos ante un mundo de fantasía que nos traslada hacia una experiencia estética mucho más amplia que el mero hecho de contemplar un paisaje existente. Se abre en nuestra mente un mundo de imaginación que abarca lo inalcanzable, lo que cada ser humano es capaz de extraer en función de su creatividad. Llegados a este nivel de abstracción, nuestro cerebro pasa a ver todos los elementos de la fotografía (cielo, tejado, veleta, cigüeña…) igual de reales o igual de imaginarios, pues juntos forman el todo que el fotógrafo capta y, por tanto, transmite.
Esto es sólo mi percepción, quizá la vuestra sea otra diferente igual de válida. Por tanto, quedáis todos invitados a reflejar vuestra interpretación o a reflexionar sobre el tema.
¡ÁNIMO! Os incito a todo tipo de elucubraciones.

http://www.flickr.com/photos/63189783@N00/

jueves, 7 de enero de 2010

Sobre Pat Metheny

Hace unos días, viendo un dvd de un concierto de Pat Metheny Group en directo, me venía a la mente la gran facilidad y naturalidad con que este músico improvisa. No es de extrañar si tenemos en cuenta que Pat Metheny empezó a tocar la trompeta a los 8 años, se pasó a la guitarra a los 12, y empezó a trabajar con los mejores músicos de jazz a los 15. Su experiencia en los escenarios desde tan joven explica la gran soltura con que este gran músico se desenvuelve en sus conciertos y su flexibilidad a la hora de interpretar cualquier obra por difícil que sea. Para mí se trata de un gran virtuoso de la guitarra, que además ha desarrollado una gran labor como docente, pues a los 18 años, fue el profesor más joven de la historia en la Universidad de Miami. A los 19, se convirtió en el profesor más joven de la historia en el "Berklee College of Music" (uno de los colegios de música con más prestigio de todo el mundo), donde también recibió un doctorado honoris causa veinte años después (1996). También ha enseñado en academias de música de todo el mundo, desde el "Dutch Royal Conservatory" al "Thelonious Monk Institute of Jazz" y a clínicas en Asia y América del Sur. Desde mi punto de vista, es curioso el hecho de que una persona que ha visto la fama tan tempranamente y ha participado en giras desde muy joven, decida participar también en el ámbito académico como profesor durante años. A menudo nos encontramos con “genios” que apenas serían capaces de transmitir mínimamente conocimientos relacionados con aquello que se les da mejor en la vida. Por tanto, es de valorar que Pat Metheny, absoluto experto en interpretación, se dedicase también a transmitir conocimientos musicales.
Y su mérito no finaliza aquí, puesto que la obra de Metheny incluye composiciones para guitarra solista, para pequeños conjuntos, para instrumentos eléctricos y acústicos, y para grandes orquestas, con ajustes que van desde el jazz hasta el rock moderno y clásico. Además, ha sido un verdadero pionero en el ámbito de la música electrónica, y fue uno de los primeros músicos de jazz en usar el sintetizador como un instrumento musical. Me gustaría destacar, dentro de su continua innovación tecnológica, su guitarra “Pikasso” de 42 cuerdas, entre una gran variedad de instrumentos personalizados.
A continuación incluyo un vídeo donde podemos ver este particular instrumento que, al menos a mí, me deja alucinada.



Pat Metheny ha ganado 17 Grammy repartidos en diferentes categorías incluyendo mejor álbum de rock instrumental, mejor disco de jazz contemporáneo, mejor solo de jazz instrumental, mejor composición instrumental. "Pat Metheny Group" (su actual banda en la que lidera), ganó siete consecutivos. Metheny ha pasado la mayor parte de su vida en gira, con una media de entre 120-240 conciertos al año desde 1974.

Aquí os dejo un vídeo del grupo, donde podemos observar la gran riqueza de instrumentos y de tecnología en general que este grupo utiliza en sus conciertos.



domingo, 3 de enero de 2010

Yo, también



Yo, también fue la última película que vi en el cine en el 2009. Para mí se trata de una de esas películas que te hace pensar que la sociedad de hoy en día está cambiando hasta que, acabas de verla, sigues profundizando en el tema y te das cuenta de que realmente el cambio que habías imaginado era tan imperceptible que se puede llegar a pensar que es incluso inexistente.





El protagonista de la película es Daniel (34 años), el primer europeo con síndrome de Down que ha sido capaz de conseguir un título universitario. Gracias a ello, acaba trabajando en la administración pública y nos damos cuenta de que es una persona normal, que incluso se siente atraído por una compañera de trabajo (ella no es síndrome de Down) por la que también otros compañeros de trabajo sienten admiración. A lo largo de la película, observamos los prejuicios de la sociedad y cómo hay familiares de Daniel que, tras verlo sufrir, le explican que lo mejor sería que se enamorara de una persona como él, ya que el amor entre una persona normal y él nunca podría funcionar.





Uno de los fragmentos que más me impactó del film fue aquél en el que Daniel habla con su madre y le pregunta el porqué de su insistencia en convertirlo en un ser normal desde que nació, si realmente por culpa de ello no hacía más que sufrir. En contraposición al sufrimiento de Daniel, tenemos la felicidad de dos personajes síndrome de Down que se enamoran profundamente y se escapan para poder estar juntos el mayor tiempo posible.
Mientras tanto, la compañera de trabajo de Daniel se esfuerza por explicarle a éste que lo único que puede haber entre ellos es una bonita amistad. Daniel, lejos de entenderlo, acaba por sucumbir (como la mayoría de los hombres “normales”) a una noche de sexo con la protagonista, a pesar de que ella le hace comprender que eso no volverá a ocurrir nunca más entre ambos. Es decir, observamos que Daniel tiene sentimientos y necesita tener experiencias como el resto de los humanos. Ha sido rechazado como muchos otros hombres con los que se acuesta su compañera (a pesar de que ella le confiesa que con los demás tiene sexo y con él hace el amor), pero, yo me sigo preguntando: entonces, ¿por qué no se queda con él? y, realmente, ¿quién no está a la altura de quién? ¿él por su físico? ¿ella por no ser demasiado inteligente y andar con unos y con otros? Según mi opinión, el amor entre él y ella no funciona porque son personas incompatibles y , en ese sentido, igual da que el personaje sea síndrome de Down que no lo sea . Así pues, creo que este primer film de Álvaro Pastor y Antonio Naharro trata un tema de interés sobre el que podrían haber hilado más fino sus directores y sobre el que todavía queda mucho que avanzar, y si no pensad que estamos en el siglo XXI y nos encontramos ante el primer europeo con síndrome de Down (según la película) que dispone de título universitario. ¿No es esto realmente triste? En definitiva, desde mi punto de vista, una película que no está mal pero podría haber estado aún mejor.
¿Y cuál será la situación de Pablo Pineda (actor que interpreta a Daniel) en la vida real? ¿Estará sufriendo a causa de los prejuicios de la sociedad actual? En una entrevista a los actores de la película Pablo Pineda afirmaba que uno de sus sueños era independizarse de sus padres, pues todavía vivía con ellos. ¿Será que realmente es tan normal como tantos otros adultos europeos que todavía viven con sus padres?