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domingo, 28 de marzo de 2010

La importancia del tiempo y de volar (II)

El día 12 de Marzo Noe, fiel seguidora de este blog, escribía una reflexión poética (me tomo la libertad de llamarlo así) que, poco tiempo después, yo tuve la suerte de leer y disfrutar y que expresa con gran acierto una serie de pensamientos alrededor del concepto “volar”, que en otras ocasiones ya hemos esbozado en este blog, al igual que Macufeliz en el suyo. Por tanto, aprovecho esta entrada para felicitar a Noe por sus maravillosas palabras y, cómo no, le he pedido que me deje publicarlas en este post.
¡Espero que disfrutéis tanto como lo hice yo!


El viento otoñal sopla y trae viejos olores de atardeceres pasados, de hojas resecas y amarillentas que danzan al son de una melodía invisible. Sopla suavemente, con ternura, y roza mi piel, erizándola hasta el alma, como si de la caricia de un amante se tratara.
¡Qué bello atardecer! El tiempo parece detenerse y, por un momento, el suelo se despega de mis pies, pero no es el suelo quien se aleja de mí, soy yo quien me separo de él. Empiezo a levitar, a alzarme sobre los árboles tiznados de pinceladas verdes, amarillas, anaranjadas y rojas. Estoy volando, al igual que mi imaginación.
Me imagino surcando mares en compañía de los delfines, escalando un bello sendero que me lleva a cimas inalcanzables, desde donde se contempla todo el esplendor de una Tierra que rebosa vida a cada rincón.
Me imagino durmiendo acompañada de la luz de la luna llena, cubierta por un suave manto de estrellas, y sueño, sueño con volar, con la libertad y con la magia. La magia que envuelve la música, la misma música que hace bailar las hojas, la misma melodía que suena cuando nuestras miradas coinciden inocentemente y hacen hablar a nuestro corazón. La música que da sentido a mi vida.
De repente, algo suena, no es música. Un sonido desagradable, monótono y estridente martillea cruelmente mis oídos. Ya son las 7 y, como cada mañana, el despertador me secuestra brutalmente y me arranca de ese mundo de sueños, de felicidad y fantasías para devolverme a la falsa realidad del mundo del cual físicamente estoy presa. Un mundo en cuyo mar sólo hay tiburones hambrientos, un mundo donde los árboles tienen el alma de plástico y sus hojas ya no danzan, huyen despavoridas. Un mundo donde la única cima a alcanzar es el éxito, sin importar ni disfrutar el camino que a ella lleva. Un mundo donde soñar y volar es impensable.
Pero yo no pienso. Yo sólo sigo soñando, escuchando esa música melodiosa e invisible, y oigo al viento susurrar, susurra poemas entre el barullo de la gente que, desconectada, sigue su rutina diaria sin pararse a observar el magnífico atardecer que se esconde en el horizonte, un horizonte lejano que admiro.
Alzo los brazos, mis párpados descienden, siento el viento fluir y entonces exclamo: ¡Yo sé volar!

domingo, 21 de marzo de 2010

HAPPY BIRTHDAY(6 MESES)



Hoy hace exactamente medio año que nació Mucipa. El pasado 21 de Septiembre, tras un largo tiempo de pensamientos alrededor del nombre que debía llevar la criatura, me decidía a crear este humilde espacio donde plasmar mis reflexiones sobre Música, Cine, Palabra y Arte en general para compartirlas con tod@s vosotr@s . Ahora me siento satisfecha de poder estar aquí proponiendo este brindis a tod@s los que deséis uniros a este maravilloso momento como muestra de agradecimiento y con la total certeza de que sin vuestra participación este instante no sería ni la mitad de especial y mi blog carecería de sentido.



¡GRACIAS POR ESTAR AHÍ!


domingo, 14 de marzo de 2010

No tiene desperdicio...

Hay que ver lo que algunas personas son capaces de construir con tan solo una zanahoria, una boquilla de clarinete y un embudo ¡Y lo bien que suena!



Gracias, Noe, por este maravilloso descubrimiento.

martes, 9 de marzo de 2010

El erizo



“Todas las familias felices se parecen, pero las que son desgraciadas, lo son cada una a su manera”. (Tolstoi)

Hace bastante tiempo que no escribo sobre cine en mi blog y hoy quería hacerlo para hablar de la película El erizo que he visto recientemente. Si bien no considero que ninguna película pueda llegar a estar a la altura de ningún libro, también es cierto que el hecho de ver una película sobre un libro hace que podamos llegar a poner cara a esos personajes que, a través del libro, sólo podemos llegar a imaginar (aunque tal vez imaginar sea suficiente en los casos en los que las películas estropean los rasgos de los personajes descritos en un libro). No sé si será el caso de El erizo, pues no he leído el libro, pero he de decir que esta primera película de la directora Mona Achache ha despertado en mí algunas reflexiones sobre el sentido de la vida (que seguro que en libro son mucho más intensas, pues la escritora Muriel Barbery es además filósofa). El hecho de que la protagonista sea una niña de 11 años, Paloma, intelectualmente algo avanzada, puede llegar a hacernos pensar en una niña pedante, si bien no deja de ser un personaje altamente verosímil, ya que siempre encontramos alguno de estos alumnos “sabiondos” en las aulas, que no por ello dejan de ser niños y, por tanto, también son inocentes, a pesar de su “sabiduría”... Sin embargo, a mí Paloma me transmite ternura, al igual que los otros dos personajes principales: Renée Michel y Kakuro Ozú. Desde mi punto de vista son personajes peculiares con un mundo interior propio y un pensamiento común: obviar el mundo aburguesado que les rodea a través de los libros, el cine y sus propias reflexiones, lo que les llena de entendimiento mutuo e incomprensión por parte de los demás. Son tres personajes que cumplen el simbolismo del erizo, aparentemente duro en su exterior, rodeados de espinas (burguesía), pero con un interior refinado que les hace amar el mundo de la cultura.




En definitiva, una película repleta de simbolismos (no sólo el del erizo, sino también el de la pecera en la cual nos encontramos inmersos cada uno de los seres humanos), que si bien no pueden ser tratados con profundidad en la película (en el libro probablemente sí), quedan esbozados para que nuestra mente se encuentre en un continuo fluir de pensamientos durante el film y también después de haberlo visto. Es más, nos puede apetecer leer el libro tras ver la película (proceso contrario al habitual y para los que todavía no hemos leído el libro) con el objetivo de complementar estas reflexiones o incluso contrastarlas con las de la propia autora, originaria de esta magnífica historia filósofica con personajes entrañables.

domingo, 28 de febrero de 2010

Sobre fotografía (III)

Nadie en la silla,
instantes de soledad,
suena el silencio.

[Haiku (Mucipa)]


Si el título de este post no fuera “Sobre fotografía” podríamos pensar que se trata de una obra pictórica que recuerda inevitablemente a van Gogh o a Gauguin, puesto que este montaje fotográfico nos traslada (al menos a mí) al estilo pictórico impresionista, expresionista o incluso al fauvismo. Pero, si os digo que el título que le ha dado su autor es “Desnudo”, tal vez empecemos a pensar más en arte vanguardista o incluso arte del siglo XX o XXI. Pues bien, esta obra de Juan Serrano a mí me transmite el desnudo en un sentido de soledad, la soledad de un espacio desprovisto de calidez, de un rincón abandonado en el que tal vez alguien se hallaba sentado en un instante determinado pero vacío en el momento en que la imagen ha sido tomada. De modo que, aunque la silla hubiese estado ocupada siempre, excepto en el momento de la capturación de la imagen, nuestra sensación (la mía en este caso) es la de desnudez, puesto que la única información que tenemos es la del título y la que nuestra propia mente es capaz de imaginar a partir de éste. Realmente el haiku del principio deja bien claro lo que a mí me inspira esta imagen.
Si no hubiese título, sin embargo, mi percepción quizá no hubiese sido la misma. Ahí reside el poder de la palabra y del arte en general en combinación con la propia imaginación del ser humano.
¿Qué os sugiere a vosotros esta imagen? ¿o qué pensáis al respecto de la información escrita que a veces se encuentra alrededor de una imagen? ¿Puede cambiar nuestra percepción?

viernes, 19 de febrero de 2010

Sin palabras...



Bobby McFerrin (nacido como Robert McFerrin en Manhattan, Nueva York, el 11 de marzo de 1950), es un intérprete a capella largamente influenciado por el jazz y director de orquesta. Es el hijo del renombrado solista Robert McFerrin. Su canción «Don't Worry, Be Happy», aparecida en la banda sonora de la película de 1988 Cocktail protagonizada por Tom Cruise, fue el éxito número 1 en las listas de Estados Unidos. También ha colaborado con solistas como los pianistas de jazz Chick Corea y Herbie Hancock y el violonchelista Yo-Yo Ma y con la Saint Paul Chamber Orchestra. Es conocido por tener un gran rango vocal de cuatro octavas y por su habilidad para usar su voz para crear efectos de sonido, como su recreación de un bajo sobresaturado (con overdrive), que logra cantando y golpeando suavemente su pecho.En 1987, cantó el tema principal de la serie de televisión The Cosby Show y de algunos comerciales de la televisión estadounidense. En 1993, cantó el tema de la Pantera Rosa en El hijo de la Pantera Rosa, original de Henry Mancini. (WIKIPEDIA)

domingo, 14 de febrero de 2010

Sobre el silencio

SILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIO


domingo, 7 de febrero de 2010

El haiku


El lector de un haiku tiene que perderse en él, como en la naturaleza, tiene que dejarse caer en él, perderse en sus profundidades como en un cosmos, donde tampoco hay un arriba y un abajo..." "Con sólo tres puntos de observación, los poetas japoneses fueron capaces de expresar su relación con la realidad. No la observaron simplemente, sino que sin prisas y sin vanidades buscaron su sentido eterno...". (Andrei Tarkovski)




Puede que muchos de nosotros hayamos leído alguna vez un haiku o hayamos escuchado hablar al respecto. A poco que busquemos en internet nos encontramos con que:
Un haiku trata de describir de forma muy breve una escena, vista o imaginada. El haiku aspira a captar el momento, el aquí y ahora, de una forma tan radical que los límites entre el observador y lo observado, el sujeto y el objeto se disuelvan, para procurar, en sus mejores manifestaciones, una experiencia mística de no dualidad, de totalidad.
”Haiku es simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este momento”Esta definición la dio el gran poeta japonés Matsuo Basho, que está considerado como el padre del haiku.
Formalmente, es un poema breve, casi siempre de diecisiete sílabas distribuidas en tres versos, de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente. En la forma original del haiku predominan los sintagmas nominales, y los verbos, cuando aparecen, suelen estar desposeídos de flexiones temporales y personales.

Un viejo estanque ;
al zambullirse una rana
ruido de agua.
( Basho )


Viento otoñal.
Dentro del corazón,
montes y ríos.
(Kioshi)

Yo disfruto leyendo este tipo de poemas y, modestamente, algunas veces me he atrevido a escribir alguno:

Suenan las voces,
surge luego el silencio,
ya no hay palabras.
(Mucipa)


Tac, tic tac, tic, tac;
hay poco tiempo,
tan solo unos segundos.

(Mucipa)

Os reto a inventar uno. Sólo lleva unos minutos...