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jueves, 26 de noviembre de 2009

La importancia del tiempo y de volar (I)

Volviendo al tema de la espera, que tan directamente conecta con el concepto de tiempo, voy a aprovechar para incluir diversos poemas de diferentes autores que tratan implícita o explícitamente este término tan valioso, “tiempo”, en relación con otro aspecto también de gran valor para mí (y para todos los que escribimos o reflexionamos sobre estos temas, por ejemplo, Noe, macufeliz... y yo misma) que es el concepto de VOLAR.
Y no me refiero a volar en el sentido físico de la palabra (nos puede gustar más o menos volar en avión o hay quienes han soñado alguna vez que eran aves) sino a volar como expresan los poemas que incluyo a continuación y el relato que nos ofrece macufeliz en su blog, o la película El lado oscuro del corazón, de Eliseo Subiela, que invito a ver a todo aquél que siga sin entender el concepto de volar en sentido metafórico. Aquí tenéis un fragmento de la película.

A continuación incluyo dos poemas en relación con los conceptos arriba citados.
El primer poema está escrito por Noe, una gran amiga seguidora de este blog, que de vez en cuando me envía algunas reflexiones sobre temas que ambas comentamos y cuyo interés compartimos. Observaremos que este poema trata de una forma explícita el concepto de tiempo, pues ése es precisamente su título y nos transmite ese pasar de las horas tan efímero y necesario, e imparable aunque a veces lo quisiéramos detener.
No me enrollo más y os dejo que lo disfrutéis:

TIEMPO

Tiempo...
gran asesino
de fantasías y sueños

Tiempo...
Amigo fiel del amor,
enemigo cruel del dolor

Que largo es el camino
cuando se trata del olvido.
Cuan fugaces pasan los minutos
cuando dos amantes están juntos.

Tiempo...
sociedad alterada,
gente corriendo.
Ya no tienen tiempo
ni para tener tiempo.

Incansable "tic",
solitario "tac",
persistente "tic",
incapaz de parar.

Fugaz...
y a la vez eterno.
Caprichoso...
cuando se detiene en un beso.

Horas...
Minutos...
Segundos...
Pasan tan rápido en éste mundo.

¡No tengo tiempo que perder!
pero... ¿acaso el tiempo se puede tener?
No somos dueños de él,
sino marionetas manejadas a su merced

Tiempo...
poco a poco se agota,
lentamente se detiene,
Tiempo que llega a su fin,
cuando cabalga el jinete de la muerte.

El siguiente poema lo escribí yo hace algún tiempo y trata de una forma explícita el tema del tiempo (valga la redundancia) unido directamente al concepto de volar también mencionado explícitamente. Deseo que os guste:
PRIMAVERA
Una primavera cercana
me roba el aliento
segundo tras segundo.
El recuerdo de aquellos suspiros compartidos
llena mi espacio, cubre mi tiempo.
Y cada momento de sinsentido
se difumina con este pensamiento.
¡Ya es más que primavera!
Y el pensamiento quiere
volver a ser cumplido.
Con la mirada en cualquier sitio
todo gira alrededor de una única esfera.
La esfera... y también la espera.
Cada minuto es una hora en la distancia
y, cuando estamos cerca,
anhelo detener el tiempo
¡mas las horas vuelan!
Volar, volar.
Volando volveré a hacerle compañía
y, en compañía, volaremos.






domingo, 22 de noviembre de 2009

El ballet "Carmen"



Hoy 22 de Noviembre, día de Santa Cecilia (patrona de los músicos), aprovecho para poner una entrada sobre música.
El sábado 14 de Noviembre estuve en el Teatro Principal de Valencia con dos amigas viendo y escuchando el Ballet “Carmen” de Bizet y las tres salimos de allí maravilladas. Aunque se echaba de menos el poder disfrutar de la música en directo (momentos después nos explicaban los propios actores –con quienes coincidimos cenando en la mesa de al lado del Foster´s Hollywood y, a quienes, acabamos pidiendo un autógrafo (gracias por tu atrevimiento, Amparo)- que era por recortes en el presupuesto), el caso es que disfruté más de lo que en un primer momento esperaba. Se trata del ballet de la ópera más conocida de Bizet, pero en un tono de actualidad, muy bien interpretaado por el Ballet de Teatres de la Generalitat. Además, dicho ballet ha estado realizando funciones de este espectáculo dedicadas al público infantil, para acercar a los más pequeños al teatro y a la danza. Me fascinó especialmente la parte final del agua desbordándose sobre el entarimado del teatro y el baile de los actores protagonistas arrastrándose por encima del agua. Destaco la gran labor de esta joven compañía de teatro y les felicito por su gran dedicación.

viernes, 13 de noviembre de 2009

El primer día del resto de mi vida



El pasado Lunes vi en el cine la película francesa El primer día del resto de mi vida, de Rémi Bezançon (París, 1971) y para mí fue una de esas películas con fuerza que te pueden hacer llorar tanto de risa como de tristeza.
La película narra la vida particular de una familia (si bien todas las familias son peculiares y no nos salvamos nadie) a lo largo de 12 años (desde 1988-2000). Dentro de estos 12 años el film se centra en 5 días en concreto, cada uno de ellos dedicado a un miembro distinto de familia (la madre, el padre, 2 hijos y una hija). Podemos observar la evolución de cada personaje: la niña que pasa a adolescente y posteriormente a adulta, los dos hijos que pasan de adolescentes a adultos y los padres que poco a poco van envejeciendo y a veces chocan con la forma de pensar de sus hijos.
Si bien es cierto que la película no cuenta nada nuevo, también es igual de cierto (o eso creo yo) que la forma de narrar consistente en centrar la atención cada día sobre un personaje, haciendo hincapié en la singularidad de cada uno de ellos, es una manera de poder entender con absoluta totalidad todos los conflictos afectivos que surgen a lo largo de la película.
Uno de los momentos más divertidos de la película para mí (entre muchos otros) es aquel en el cual el hijo mayor coge un taxi (precisamente el que conduce su padre) y ambos se ponen a hablar como si no se conociesen de nada (al final acaban comiendo juntos).
En definitiva, nos encontramos ante un film que hace reflexionar sobre el concepto de familia que cada uno de nosotros hayamos podido formarnos.
Y todo esto, acompañado de música de David Bowie, Lou Reed, etc. hace que se trate de una película todavía más especial.
Perdón por la versión doblada del trailer, no lo he encontrado con subtítulos (y por no ponerlo en francés..., quizá hubiese sido mejor).

viernes, 6 de noviembre de 2009

Despedidas (película de Yojiro Takita)

Hace unas semanas fui al cine a ver la película Despedidas, una de esas películas que no puede dejar indiferente a nadie. Su director es Yojiro Takita y en ella descubrimos el personaje de un músico que, tras perder su oficio en la orquesta en la que tocaba, vuelve a su ciudad natal y acaba desempeñando el oficio de “amortajador”, una profesión que en principio intenta ocultar (al principio ni siquiera tolera el olor de los muertos al tener que acercarse a ellos para lavarlos o maquillarlos) pero, poco a poco, tanto el protagonista como los distintos personajes que conviven a su alrededor (su mujer, amigos, etc.) y también nosotros-espectadores, acabamos por comprender que se trata de un oficio como otro cualquiera y también hace falta gente que se dedique a estas cosas (¡si no imagináos el caos!).
También descubrimos una esposa comprensiva, dispuesta a cambiar su forma de pensar por amor, incluso ella deja su oficio para regresar al país natal de su marido y continuar una vida juntos ( si bien es cierto que tiene su propio momento de debilidad y lo abandona cuando se entera de su verdadera profesión, pero vuelve con él poco tiempo después).
Se trata de una película profunda y sutil que nos ayuda a transformar nuestra manera de pensar al respecto de un tema sobre el que la mayoría nos negamos a hablar.
Atrevéos a disfrutarla (aquí os dejo el trailer, por si os anima).


lunes, 2 de noviembre de 2009

Sobre el Musical Chicago


Durante mi estancia en Londres fui al teatro a ver el Musical Chicago. Aunque era el segundo musical que veía en toda mi vida, quiero remarcar que me causó muy buena impresión en general. Y en particular esa buena impresión viene dada por la gran sincronización entre música y gestos, es decir, entre los músicos en directo que interpretaban cada fragmento musical y los actores que escenificaban, bailaban y entonaban todos los fragmentos de la obra. Los actores no desafinaban como en algún otro musical cuyo nombre aquí no quiero mencionar, y transmitían los diálogos con gran naturalidad (también es cierto que, al ser en inglés, -y al no haber visto la película- no entendí la totalidad de toda la obra y a veces no podía compartir las risas continuas que tenía el público británico, pero quedé satisfecha con el hecho de entender las partes en las que no hablaban demasiado rápido). También valoro la compenetración y la complicidad entre los actores y el director que dirigía a los músicos, pues éste formaba parte de la obra en algunas ocasiones, lo que resultaba irónico y le confería un toque característico a este musical que considero bien hecho y que vale la pena ir a ver.