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domingo, 3 de enero de 2010

Yo, también



Yo, también fue la última película que vi en el cine en el 2009. Para mí se trata de una de esas películas que te hace pensar que la sociedad de hoy en día está cambiando hasta que, acabas de verla, sigues profundizando en el tema y te das cuenta de que realmente el cambio que habías imaginado era tan imperceptible que se puede llegar a pensar que es incluso inexistente.





El protagonista de la película es Daniel (34 años), el primer europeo con síndrome de Down que ha sido capaz de conseguir un título universitario. Gracias a ello, acaba trabajando en la administración pública y nos damos cuenta de que es una persona normal, que incluso se siente atraído por una compañera de trabajo (ella no es síndrome de Down) por la que también otros compañeros de trabajo sienten admiración. A lo largo de la película, observamos los prejuicios de la sociedad y cómo hay familiares de Daniel que, tras verlo sufrir, le explican que lo mejor sería que se enamorara de una persona como él, ya que el amor entre una persona normal y él nunca podría funcionar.





Uno de los fragmentos que más me impactó del film fue aquél en el que Daniel habla con su madre y le pregunta el porqué de su insistencia en convertirlo en un ser normal desde que nació, si realmente por culpa de ello no hacía más que sufrir. En contraposición al sufrimiento de Daniel, tenemos la felicidad de dos personajes síndrome de Down que se enamoran profundamente y se escapan para poder estar juntos el mayor tiempo posible.
Mientras tanto, la compañera de trabajo de Daniel se esfuerza por explicarle a éste que lo único que puede haber entre ellos es una bonita amistad. Daniel, lejos de entenderlo, acaba por sucumbir (como la mayoría de los hombres “normales”) a una noche de sexo con la protagonista, a pesar de que ella le hace comprender que eso no volverá a ocurrir nunca más entre ambos. Es decir, observamos que Daniel tiene sentimientos y necesita tener experiencias como el resto de los humanos. Ha sido rechazado como muchos otros hombres con los que se acuesta su compañera (a pesar de que ella le confiesa que con los demás tiene sexo y con él hace el amor), pero, yo me sigo preguntando: entonces, ¿por qué no se queda con él? y, realmente, ¿quién no está a la altura de quién? ¿él por su físico? ¿ella por no ser demasiado inteligente y andar con unos y con otros? Según mi opinión, el amor entre él y ella no funciona porque son personas incompatibles y , en ese sentido, igual da que el personaje sea síndrome de Down que no lo sea . Así pues, creo que este primer film de Álvaro Pastor y Antonio Naharro trata un tema de interés sobre el que podrían haber hilado más fino sus directores y sobre el que todavía queda mucho que avanzar, y si no pensad que estamos en el siglo XXI y nos encontramos ante el primer europeo con síndrome de Down (según la película) que dispone de título universitario. ¿No es esto realmente triste? En definitiva, desde mi punto de vista, una película que no está mal pero podría haber estado aún mejor.
¿Y cuál será la situación de Pablo Pineda (actor que interpreta a Daniel) en la vida real? ¿Estará sufriendo a causa de los prejuicios de la sociedad actual? En una entrevista a los actores de la película Pablo Pineda afirmaba que uno de sus sueños era independizarse de sus padres, pues todavía vivía con ellos. ¿Será que realmente es tan normal como tantos otros adultos europeos que todavía viven con sus padres?

16 comentarios:

Thabitha dijo...

Gracias por tu aportación y tu comprensión en el blog. Un saludo y felicidades por tu blog. Tiene muy buena pinta. Prometo hojearlo con tiempo y calma.

MucipA dijo...

Gracias, Thabitha! Lo mismo haré yo con el tuyo.
Un saludo!

Belén dijo...

Jo, tengo que ver esta película, lo que pasa es que no tengo apenas tiempo, pero me han hablado tan bien de ella!

Besicos

MucipA dijo...

Hola, Belén! Espero que algún día puedas verla, si no no te preocupes, continúa deleitándonos con relatos tan maravillosos como los que escribes.
Si no publicas los finales, pues yo me encargaré de imaginármelos.
Besicos.

MucipA dijo...

FELICIDADEEES, NOE!!! (a las 0:14H)
Espero que si entras por aquí te alegres de ver que me he acordado de felicitarte.
Un abrazo y que cumplas muchos más!!!

Neo dijo...

¿Y no está bien claro que la única forma de no sufrir es conocer la realidad y aceptarla como es?
Tanto si es una madre que quiere cambiar a un hijo, como un hijo que quiere cambiar a una chica, como una persona que no se acepta y se quiere cambiar.
La clave está en ver la realidad, no?

MucipA dijo...

Hola, Neo!
Entonces el protagonista de la película ni siquiera debería plantearse estudiar una carrera, no?, pues la realidad es que eso no lo hacen las personas como él... Yo creo que si no hay cambio tampoco hay evolución.
Un saludo.

Neo dijo...

jaja, para nada.
La realidad es que otros no han estudiado una carrera y también que el prota es capaz de hacerlo.
Nosotros mismos nos ponemos barreras porque no vemos la realidad.
=)

pd: yo no creo en la evolución, creo en la Revolución! =)

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) dijo...

A veces nos empeñamos en que los demás vean la vida y sientan las cosas como lo hacemos nosotros, olvidándonos de que todos tienen su propia individualidad y su personal forma de ver la vida.
Saludos

MucipA dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
MucipA dijo...

Hola, Neo!
Las barreras nos impiden ver más allá de nuestra propia realidad, es decir, nos impiden conocer otras realidades.
Desde mi punto de vista Evolución y Revolución son conceptos relacionados, puesto que el primer término haría referencia a un cambio progresivo, mientras que Revolución sería un cambio radical (R-evolución).

MucipA dijo...

Crowley, creo que es importante conservar y respetar la individualidad de cada persona, porque si no se pierde la esencia que nos define como seres únicos e irrepetibles.
Saludos

Noe dijo...

Hola Mucipa!
Primero quería darte las gracias por felicitarme, me alegró mucho que mi "superior" se acordara de mi en un día tan señalado. jejeje

Respecto a la película, como sabràs estoy estudiando un máster en desarrollo infantil, y en él precisamente tratamos muchos niños con Sindrome de Down.

Muchas veces, nos sorprenden. He de decir, basándome en mi experiencia, que muchas veces juzgamos a la enfermedad y olvidamos a la persona.
Muchos de ellos comentaban que se sentían sobreprotegidos, que no tenían intimidad, que les trataban como niños...

Puede que para estas personas, sacarse una carrera, el carnet de conducir, o cualquier otra cosa, les cueste más. Eso no quiere decir que no puedan hacerlo, sino que necesitan más ayuda para hacerlo y tal vez más tiempo, ayuda y tiempo que muchas veces no estamos dispuestos a ofrecer...

Se oyen muchas frases como...
- Es muy difícil que llegue a ser un niño "normal"
- Es casi imposible que sea "como los demás"

Queremos que entren en una "normalidad" que nosotros mismos hemos creado.
No existe... cada uno es diferente y no hay nada normal.

Todos somos personas, y con mayor o menor esfuerzo y mucho apoyo se consiguen cosas inimaginables. No hay que juzgar nunca de antemano, el ser humano es capaz de sorprendernos cuando menos lo esperas.

Al igual que Belén, "Yo, tambien" quiero ver esta película, me parece muy interesante, pero mi problema tambien radica en el tiempo (que interesante cuestión, verdad bossfit?)

P.d: me ha gustado mucho la R-evolución

MucipA dijo...

Hola, Noe!
Muy interesante tu reflexión además, como estás estudiando el tema, se confirma de forma directa que socialmente no se está avanzando tanto en la convivencia y el trato con personas que tienen síndrome de Down, ya que estas personas se siguen sintiendo desplazadas y sobreprotegidas.
Me resulta especialmente curiosa la frase “Es casi imposible que sea como los demás". Es realmente imposible que alguien sea como otra persona, pues ya hemos remarcado la importancia de la singularidad de cada uno de los seres humanos. Por tanto, ¿quiénes son los demás? ¿han de ser iguales a quién?
Respecto a la falta de intimidad que comentas recuerdo una escena de la película en la que Daniel y su “compañera” explican a la pareja con síndrome de Down cómo colocar un preservativo (pues los verían incapaces de poder usarlo correctamente).

El único avance de verdad en esta materia se daría si llegamos a entender que estas personas necesitan de nuestra comprensión, necesitan que sepamos que tienen sentimientos, intimidad y que crecen igual que el resto de niños, por tanto, también se les debe dar la oportunidad de vivir como adultos y de ser independientes como muchos de ellos desean.

Mientras no haya comprensión no habrá R-evolución.

Neo dijo...

Hmmm, querida mucipa, queremos hablar en serio de estos temas o nos divertimos jugando con las palabras? eso está bien, pero si queremos avanzar y llegar a entendernos y a aprender, tenemos que ser serios.
Tendremos que poner toda nuestra atención en lo que escribimos.
¿has evolucionado tú en tu vida? conoces a alguienque lo haya hecho? cómo compruebas que alguien evoluciona?

la evolución se supone que son progresos pequeños que se dan poco a poco en el tiempo.

La revolución es un cambio radical, como indicas, cualitativo, que se da en un instante.

Una cosa no tiene nada que ver con la otra, es más, yo cuestiono que nadie evolucione. Por eso ahora me encuentro muchísimos cavernícolas por ahí! jajaja

bso!

Neo dijo...

que te conste que yo tb me apunto a jugar, cuando quieras, eh? jaja

bso