.posthidden {display:none} .postshown {display:inline}

Datos personales

domingo, 28 de febrero de 2010

Sobre fotografía (III)

Nadie en la silla,
instantes de soledad,
suena el silencio.

[Haiku (Mucipa)]


Si el título de este post no fuera “Sobre fotografía” podríamos pensar que se trata de una obra pictórica que recuerda inevitablemente a van Gogh o a Gauguin, puesto que este montaje fotográfico nos traslada (al menos a mí) al estilo pictórico impresionista, expresionista o incluso al fauvismo. Pero, si os digo que el título que le ha dado su autor es “Desnudo”, tal vez empecemos a pensar más en arte vanguardista o incluso arte del siglo XX o XXI. Pues bien, esta obra de Juan Serrano a mí me transmite el desnudo en un sentido de soledad, la soledad de un espacio desprovisto de calidez, de un rincón abandonado en el que tal vez alguien se hallaba sentado en un instante determinado pero vacío en el momento en que la imagen ha sido tomada. De modo que, aunque la silla hubiese estado ocupada siempre, excepto en el momento de la capturación de la imagen, nuestra sensación (la mía en este caso) es la de desnudez, puesto que la única información que tenemos es la del título y la que nuestra propia mente es capaz de imaginar a partir de éste. Realmente el haiku del principio deja bien claro lo que a mí me inspira esta imagen.
Si no hubiese título, sin embargo, mi percepción quizá no hubiese sido la misma. Ahí reside el poder de la palabra y del arte en general en combinación con la propia imaginación del ser humano.
¿Qué os sugiere a vosotros esta imagen? ¿o qué pensáis al respecto de la información escrita que a veces se encuentra alrededor de una imagen? ¿Puede cambiar nuestra percepción?

viernes, 19 de febrero de 2010

Sin palabras...



Bobby McFerrin (nacido como Robert McFerrin en Manhattan, Nueva York, el 11 de marzo de 1950), es un intérprete a capella largamente influenciado por el jazz y director de orquesta. Es el hijo del renombrado solista Robert McFerrin. Su canción «Don't Worry, Be Happy», aparecida en la banda sonora de la película de 1988 Cocktail protagonizada por Tom Cruise, fue el éxito número 1 en las listas de Estados Unidos. También ha colaborado con solistas como los pianistas de jazz Chick Corea y Herbie Hancock y el violonchelista Yo-Yo Ma y con la Saint Paul Chamber Orchestra. Es conocido por tener un gran rango vocal de cuatro octavas y por su habilidad para usar su voz para crear efectos de sonido, como su recreación de un bajo sobresaturado (con overdrive), que logra cantando y golpeando suavemente su pecho.En 1987, cantó el tema principal de la serie de televisión The Cosby Show y de algunos comerciales de la televisión estadounidense. En 1993, cantó el tema de la Pantera Rosa en El hijo de la Pantera Rosa, original de Henry Mancini. (WIKIPEDIA)

domingo, 14 de febrero de 2010

Sobre el silencio

SILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIOSILENCIO


domingo, 7 de febrero de 2010

El haiku


El lector de un haiku tiene que perderse en él, como en la naturaleza, tiene que dejarse caer en él, perderse en sus profundidades como en un cosmos, donde tampoco hay un arriba y un abajo..." "Con sólo tres puntos de observación, los poetas japoneses fueron capaces de expresar su relación con la realidad. No la observaron simplemente, sino que sin prisas y sin vanidades buscaron su sentido eterno...". (Andrei Tarkovski)




Puede que muchos de nosotros hayamos leído alguna vez un haiku o hayamos escuchado hablar al respecto. A poco que busquemos en internet nos encontramos con que:
Un haiku trata de describir de forma muy breve una escena, vista o imaginada. El haiku aspira a captar el momento, el aquí y ahora, de una forma tan radical que los límites entre el observador y lo observado, el sujeto y el objeto se disuelvan, para procurar, en sus mejores manifestaciones, una experiencia mística de no dualidad, de totalidad.
”Haiku es simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este momento”Esta definición la dio el gran poeta japonés Matsuo Basho, que está considerado como el padre del haiku.
Formalmente, es un poema breve, casi siempre de diecisiete sílabas distribuidas en tres versos, de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente. En la forma original del haiku predominan los sintagmas nominales, y los verbos, cuando aparecen, suelen estar desposeídos de flexiones temporales y personales.

Un viejo estanque ;
al zambullirse una rana
ruido de agua.
( Basho )


Viento otoñal.
Dentro del corazón,
montes y ríos.
(Kioshi)

Yo disfruto leyendo este tipo de poemas y, modestamente, algunas veces me he atrevido a escribir alguno:

Suenan las voces,
surge luego el silencio,
ya no hay palabras.
(Mucipa)


Tac, tic tac, tic, tac;
hay poco tiempo,
tan solo unos segundos.

(Mucipa)

Os reto a inventar uno. Sólo lleva unos minutos...

sábado, 30 de enero de 2010

CAOSMOS

Hoy he querido incluir en este post una obra propia titulada Caosmos. Concretamente se trata de una composición para música e imagen creada en el año 2007. Ésta es una de esas obras iniciadas en el conservatorio, como trabajo de clase, que empezó siendo una pieza para la asignatura de música electroacústica y que, en un principio, constaba únicamente de música.
Con el tiempo, acabé pasándole el material musical a mi compañero del grupo Fusa Obtusa, Juan Serrano, y él empezó a idear una serie de imágenes a partir de la música y de una serie de elucubraciones que ambos fuimos elaborando vía internet (pues nos separan bastantes kilómetros de Valencia a Granada como para poder reunirnos en persona frecuentemente). Todas nuestras ideas giraban en torno a la relación entre caos y cosmos, cuya mezcla da título a la obra.No voy a dar pistas sobre lo que a nosotros nos inspiró el tema del caos y el cosmos en aquel entonces. Os dejo sólo el fruto de todos esos pensamientos (que no fueron pocos).

Después de ver el vídeo, me gustaría que fueseis vosotros los que dejaseis vuestra propia percepción (no tiene por qué ser una reflexión extensa de todo lo que os venga a la mente, puede ser una palabra, un recuerdo, una sensación, cualquier cosa que os sugiera la música y la imagen). LIBERTAD ABSOLUTA!
¿Alguien se atreve a romper el hielo?

viernes, 22 de enero de 2010

La mirada roja

“¡Trabajar! ¡Entusiasmo! ¡Estrujarse el cerebro! ¡Masticar, devorar, tragar, revolver! ¡Deliciosos dolores del parto! ¡Partir el pincel, o mejor, perforar el lienzo. Pisotear los tubos de color”
(Max Pechstein, 1920)

Hoy voy a hablar sobre un cuadro expresionista pintado por el compositor Arnold Schönberg que se llama La mirada roja.
Schönberg empezó a pintar en 1907, cuando su visión musical avanzaba hacia la música atonal. Si intentamos analizar este cuadro dentro de su contexto, le encontraremos el sentido que se merece, pues muchas veces tratamos de ver el arte sólo desde la experiencia estética que abarca el concepto de “feo” o “bonito” , sin tener en cuenta la época o la corriente artística en la que se halla inmersa la obra.
Lo realmente importante en este cuadro es la mirada expresada a través de los ojos, ya que Schönberg afirma: “Nunca he visto rostros, sino sólo sus miradas, pues miro a los hombres a los ojos”. Es por esto por lo que, desde mi punto de vista, nos encontramos con mezclas de colores que quedan prácticamente difuminados, excepto el interior de los ojos y el color rojo de su alrededor, que es el centro de atención y el nombre del color que da título a la obra. Esta mezcla de colores guarda relación con el tipo de música atonal y el posterior dodecafonismo inventado por Schönberg, en donde los doce sonidos cromáticos tienen igual importancia en las obras en las que aparece una serie de doce notas. Esta pintura, para mí, también es plenamente cromática, ya que ningún color aparece puro en sí mismo, sino que observamos unas capas encima de otras, incluso por debajo del rojo que es el color predominante de la mirada.
Hemos de tener en cuenta que el expresionismo no es realmente un estilo sino que se trata, más bien, de un movimiento del siglo XX que busca la provocación, que se rebela contra el mundo pre-existente en busca de un nuevo mundo que rechaza lo establecido.
Míremos el arte con la mirada que le corresponde y podremos conseguir que cale en nosotros.
Por cierto, ¿tenía Schönberg una mirada roja?


¿Y vosotros? ¿Cómo es vuestra mirada?

domingo, 17 de enero de 2010

Concierto en la Marina Alta

El sábado estuve en un concierto de música coral en un pueblo de la Marina Alta llamado Benissa. Los coros participantes eran tres, el último de ellos el del propio pueblo (Benissa). Si analizamos el repertorio de los tres coros, nos encontramos con tres propuestas totalmente diferentes por parte de cada agrupación.
El primer coro nos presentó un repertorio variado, con una habanera, un tango, un espiritual negro y algún bolero con acompañamiento de piano. El segundo coro se decantó plenamente por la música tradicional valenciana, junto con una canción de Serrat y un espiritual negro en inglés.
Por último, el coro de Benissa combinó el idioma francés y el inglés con obras de Los chicos del coro (Coulais) y dos obras de John Rutter, todas ellas acompañadas de piano.
Respecto a la plantilla, nos encontramos ante un primer coro con diversidad de voces (voces masculinas y femeninas de personas con distintas edades y dos voces blancas) y acompañamiento de piano en las últimas obras. En el segundo coro predominaba la edad avanzada de sus componentes, con un trasfondo de vibrato típico de las voces de personas mayores.
Y en el último coro (con variedad de edades entre sus componentes y una soprano solista) el sonido del piano facilitaba el mantenimiento del tono y confería una fuerza especial a sus canciones, junto con la nitidez de la voz de la soprano solista que, en ningún momento, nos regaló vibratos innecesarios (lo que es de agradecer).
En conclusión, el poder disponer de componentes de distintas generaciones en una agrupación coral puede ser interesante para el equilibrio del conjunto, si bien esto no es siempre fácil de conseguir y cada coro debe tratar de encontrar ese equilibrio en la medida de sus posibilidades.

lunes, 11 de enero de 2010

Sobre fotografía (II)

Hoy vuelvo a hablar de fotografía. Dando una vuelta por uno de los espacios de mi compañero del grupo Fusa Obtusa, Juan Serrano, me encuentro con una fotografía que me llama bastante la atención.
La imagen es la siguiente:


Lo primero que me viene a la mente tras observar esta fotografía es el contraste entre realidad y ficción, unidos para dar lugar a un todo que nos hace olvidar cuál es la parte real y cuál la ficticia.
Observamos que sobre la veleta del tejado se ha posado una cigüeña. La cigüeña es tan real como las tejas y el material de la veleta, pues no sería extraño encontrarnos con esta imagen en nuestra vida cotidiana, en un lugar donde haya cigüeñas, claro está. Sin embargo, el montaje nos abre un mundo imaginario y fantástico que va más allá de la belleza de lo plenamente natural. Si la cigüeña no apareciese como un dibujo, con trazos geométricos sobre su cuerpo, valoraríamos la realidad de un momento concreto captado por la cámara, la belleza de un animal vivo en la cima de un edificio rural en un instante de su vida. Al tratarse de la representación de una cigüeña, los espectadores nos encontramos ante un mundo de fantasía que nos traslada hacia una experiencia estética mucho más amplia que el mero hecho de contemplar un paisaje existente. Se abre en nuestra mente un mundo de imaginación que abarca lo inalcanzable, lo que cada ser humano es capaz de extraer en función de su creatividad. Llegados a este nivel de abstracción, nuestro cerebro pasa a ver todos los elementos de la fotografía (cielo, tejado, veleta, cigüeña…) igual de reales o igual de imaginarios, pues juntos forman el todo que el fotógrafo capta y, por tanto, transmite.
Esto es sólo mi percepción, quizá la vuestra sea otra diferente igual de válida. Por tanto, quedáis todos invitados a reflejar vuestra interpretación o a reflexionar sobre el tema.
¡ÁNIMO! Os incito a todo tipo de elucubraciones.

http://www.flickr.com/photos/63189783@N00/